Me cago en tó

Sigo sin entender por qué a las cuatro de la mañana, cuando me subo borracha al autobús después de Lordis, está todo lleno de ancianos. Lleno a rebosar. A veces miro a mi alredor y pienso que me he metido en una excursión del INSERSO y que todo mi Erasmus ha sido un sueño y en realidad tengo ochenta años y mucho alzheimer.

El otro día me puse malita y perdí el DNI, todo a la vez. Fue una desgracia. Sin embargo, estar sola en un país extranjero te obliga a ser adulta y solventar estas cosas por ti misma (aunque lo primero que hice fue llorarle a mi padre para que fuera a denunciar a la policía él, pero sólo conseguí que me gritara por notas de voz. Es maravilloso cuando hace eso porque no las escucho y tiro el móvil a la cama mientras me pongo otro capítulo de Mr. Robot). Así que nada, me dispuse a concertar cita con el médico y a visitar la comisaría más cercana porque ADORO la burocracia.

Sé que este blog nació única y exclusivamente como un desvarío de mi mente pero también pretendía que fuera algo útil. Así que si pretendes venir a Lodz el año que viene y quieres vivir en las residencias de Lumumby, ahí va un consejito: no te pongas enfermo. Entrena a tus defensas, no; exígele a tus defensas bajo pena de muerte que se recubran de cobre y oro porque si fallan te vas a ir un ratito a la mierda. Las dos veces que he tenido el placer de visitar el ambulatorio que está en el recinto de las residencias me han dado ganas de toserle en la cara a la recepcionista y a los médicos y que se murieran conmigo. Los primeros diez minutos en los cuales esperas a que te atiendan, las recepcionistas se dedican a hablar en polaco entre ellas y a hacerle caso a todo aquel que muestre signos de entender el idioma nacional. Tú, por supuesto, no entiendes ni papa aunque lleves ya siete meses en el país. Tú sólo sabes decir “hola”, “gracias” y “kurwa”. Bueno, yo también sé contar, lo cual me pone al nivel de un niño de cinco años. Como iba diciendo, después de diez minutos en los que priorizarán la atención de media clínica antes que a ti, una de las dos recepcionistas te mirará y empezará a hablarte EN POLACO. Le va a dar igual que le digas que no hablas polaco. Ella SEGUIRÁ HABLÁNDOTE EN POLACO. Y lo hará durante unos cinco minutos hasta que escuches la gloriosa palabra “document” y puedas enseñarle tu cartilla de sanidad europea y decirle que quieres que te vea un jodido doctor.

Ah, pero qué más da porque la sanidad en Polonia va de culo. Ya puedes haber pillado un resfriado común porque como la cosa se complique un poco no van a entender cuál es el mal que te aflije. Y si lo entienden te mandarán a un hospital porque eso es demasiado difícil para ellos. A una amiga mía le pasó. La pobre pilló mononucleosis (nunca robéis copas ajenas. Yo lo hago pero vostros evitadlo, ¿vale?) y le enviaron a dos hospitales distintos. Les faltó ordenarle que se encamillara ella y se sedase por su cuenta.

En cuanto a lo de la comisaría… Bueno, evidentemente no tenemos una en Lumumby (deberíamos, pero no). Así que cogí el Google Maps porque mi orientación es equivalente a la de una ballena en medio del desierto, y me dirigí allí. Después de un cuarto de hora un amable policía se dignó a atenderme. La cosa fue así:

Él: Speak polish?

Yo: No, English.

Él (in English): ok, ¿qué pasa?

Yo: he perdido el DNI y quiero poner una denuncia.

Él: si pierdes el DNI nosotros no podemos hacer nada porque es cosa tuya. Si no hay crimen no es denunciable.

Yo: pero si alguien suplanta mi identidad y comete un crimen en mi nombre tendré que estar en alguna base de datos para no ir a la cárcel, ¿no?

Él: así no funciona en Polonia.

Yo: pues en España sí (inútiles).

Él: ah, eres de España. ¿Y qué haces aquí?

Yo: estudiar. Bueno pues si no se puede hacer nada…

Él: ¿Y qué estudias?

Yo: eh… periodismo.

Él: ¿y dónde estudias?

Yo: en la UL…

Él: ¿y dónde vives?

Yo: …

Él: …

Yo: En Lumumby.

Él: ¡Ah, Lumumby!

Yo: bueno pues me voy (por favor, cállate ya).

Él: ¿y qué te parece la universidad de aquí?

SEÑOR, DÉJEME VIVIR.

He de añadir que me miraba como si fuera un perrito tonto. Le faltaba darme golpecitos con un palo.

Resumen: que si quiero denunciar la pérdida del DNI me vaya a la Embajada Española que está en (redoble) VARSOVIA. Y no vale con una llamadita. No, no. Hay que ir de forma presencial. Creo que prefiero que me metan en la cárcel.

Pero en Polonia las cosas van así. Así de MAL.

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